Por qué creo que la química se enseña mal.

sábado, 29 de marzo de 2014

Esta entrada participa en la XXXIII Edición del Carnaval de Química (Z=33), hospedado por el blog La Química en el siglo XXI. Si te interesa, puedes esta entrada, o difundirla por las redes sociales.

Hace tiempo que quiero escribir un artículo como este. La verdad es que no creo que cambie nada el panorama actual, pero al menos me va a servir para desahogarme un poco.



La química, a día de hoy, se enseña fatal en los institutos. No es culpa (a veces sí, pero no creo que sea la tónica general) de los profesores, ni tampoco de que los alumnos pongan pocas ganas. Después comentaré esto último, porque sé que quizás haya alguien que discrepe. Ahora voy a enumerar algunas de las razones por las que creo que esta ciencia no se enseña bien. Todo lo que diga a continuación es algo que sé por experiencia personal. La de otros, como siempre, puede variar. Vamos al lío.

1. Normalmente, no se pisa un laboratorio. Sé que hay gente que tuvo la suerte de pasar horas en un laboratorio durante sus años de instituto. No fue mi caso. Y me parece un fallo enorme que no haya al menos una o dos sesiones mensuales de laboratorio en la asignatura de química, que es precisamente una ciencia experimental. Se empieza a hablar de métodos de separación y temas afines en tercero de la ESO, aproximadamente. Y yo, hasta que he llegado a primero de carrera, no he puesto en práctica esos conocimientos que llevaba almacenando desde hace ya más de cinco años sobre cómo funcionan los montajes de destilación. De hecho, hasta que llegué a la carrera no tenía ni idea de qué era una bureta, qué una pipeta y qué un matraz aforado. Ni una mísera destilación he visto hacer hasta hace poco. ¿Para qué sirve estar aprendiendo los fundamentos teóricos de la separación de diversas especies químicas durante cuatro o cinco años si luego no se pone en práctica? Y la carencia de horas de laboratorio no sólo se limita a estos asuntos. También se aprende desde mediados de la ESO a clasificar diferentes tipos de reacciones químicas: de sustitución, ácido-base, de síntesis, de sustitución… y sin embargo, no se suele ver ni una reacción en el laboratorio. Con lo fácil que es mezclar bicarbonato sódico y vinagre, algo que está presente en cualquier cocina. Ni eso.

Fluorenona en un matraz esférico, en mi álbum de laboratorio. Ver en Flickr.

En fin. Estoy bastante convencido de que si se empezase a pisar el laboratorio a una edad temprana, pasarían dos cosas. Primero, que esos nervios propios de estar en un laboratorio y que nublan completamente la capacidad de atención ante una posible explicación del profesor desaparecen. Esto es verdad: cuando se entra en un lugar al que no se acostumbra, es fácil dejarse llevar por la curiosidad y sentir más deseos de empezar a toquetearlo todo que de atender una explicación. Si las prácticas de laboratorio se hiciesen algo cotidiano, los alumnos podrían centrarse más en lo que dice el profesor (o en una diapositiva, o en una explicación en papel…) que en el material de vidrio que llena los estantes. Por otro lado, estoy casi completamente seguro de que se despertarían más vocaciones científicas. Es algo triste, pero no es algo raro oír o escuchar que los científicos están limitados a las pizarras y al papel. Y no culpo a nadie, porque esa es realmente la impresión que se está transmitiendo.

También quiero decir que entiendo que ésto no es siempre culpa del profesor. Sé que muchas veces los presupuestos son muy ajustados, y que no da ni para comprar el material más básico (ni siquiera para gastar parte de los reactivos). Pero bueno, estoy seguro de que si se pusiera más empeño en aumentar las horas de laboratorio, algún cambio se notaría. Por lo menos dar alguna que otra hora, algo de lo que yo no he podido disfrutar.

2. Se da más importancia a las herramientas que a la propia química. Y sí, me estoy refiriendo a ti, nomenclatura y formulación. Yo siempre he criticado que se de un peso tan desorbitadamente grande al análisis sintáctico en la asignatura de Lengua española. Me parecía ridículo que unos niños (y no tan niños, pues es algo con lo que se rellenan horas y horas hasta 2º de bachillerato) tuviesen que aprender a analizar sintáticamente oraciones en lugar de dedicar esas horas a algo más provechoso. En la asignatura de química pasa lo mismo. Desde más o menos 3º de la ESO se introduce a los niños en la nomenclatura y formulación química (de compuestos inorgánicos, al principio, para después pasar a los orgánicos). ¿El resultado? Para cuando acaban en bachillerato, la mayoría saben de memoria que el ácido sulfúrico es el hachedoseseocuatro, y la inmensa mayoría no sabe nada más acerca de ese compuesto. Y aún tendría un pase si todos los que aprenden a nombrar y formular compuestos químicos se fuesen a dedicar a la química o algo relacionado en un futuro, pero es que ni eso.



El caso es que la nomenclatura y formulación de compuestos ocupa una parte importante de la química del bachillerato y de la ESO. Y eso conlleva varios problemas. Para empezar, es una pérdida de tiempo para la mayoría. Especialmente para los futuros humanistas, artistas, abogados, empresarios y demás fauna que en la Educación Secundaria Obligatoria se ve obligada (valga la redundancia) a aprenderse de memoria los estados de oxidación más comunes de un buen puñado de elementos. Es también una pérdida de tiempo porque se dedican muchas horas de precioso tiempo a enseñar cómo nombrar compuestos que ni siquiera existen, o bien no se utilizan porque no son útiles. A más de uno le sonarán las cadenas hidrocarbonadas llenas de radicales metilo, etilo y propilo como la de abajo.

Un saludo de parte del 6,8-dietil-2-metilundecano.

Está bien conocer las reglas de formulación y nomenclatura (especialmente si te vas a dedicar a la química), pero creo que no es necesario hacer hincapié en nombrar o formular moléculas excesivamente complejas en Bachillerato. Además, en la era de Internet hay herramientas muy eficientes para comunicar a otros científicos la estructura de una molécula (como los códigos SMILES, que pueden ser generados e interpretados por cualquier ordenador con software apropiado). Creo que este tipo de soluciones son preferibles a la hora de comunicar información sobre una molécula que la pesada nomenclatura orgánica, que además es difícil de tratar por ordenador.



 Por otro lado, cuando llegas a un laboratorio te encuentras con que las moléculas que son más o menos grandes se llaman siempre con un nombre tradicional. Es más común oir reactivo de Brady que 2,4-dinitrofenilhidrazina, o sosa que hidróxido sódico.

La nomenclatura como reina de la química no es la única tontería que veo en la enseñanza secundaria de la química a día de hoy. Puede parecer una cosa del pasado, de cuando se preguntaban cuáles eran los reyes godos, pero a mí me han preguntado los elementos por grupos. El que se supiese un grupo (una columna de la tabla periódica, vamos) de elementos al día, ganaba un positivo. Y luego, las notas de todos se computaban tomando como referencia al que más positivos tuviese (de forma que el que no hubiese memorizado inútilmente decenas de elementos, con nombre, símbolo y estados de oxidación, salía perjudicado). No me extraña que la química tenga esa fama de ser una ciencia en la que se memorizan muchos datos, visto el tratamiento que se le da en los institutos.

Campaña publicitaria de Pepsi, 2010: 'No dejes que la química te haga dormir'.

Resumiendo un poco: creo que se le debería dar menos peso (mucho menos) a las herramientas que sólo se usan en carreras estrechamente relacionadas con la química, y que debería invertirse ese tiempo en algo más productivo (como dar algún viaje al laboratorio, o enseñar qué es un ácido carboxílico, y no sólo cómo nombrarlo).

3. No todo el mundo debería poder enseñar química. En mi opinión, alguien que enseñe química debe estar muy por delante del alumno. Como en casi todo. Como alumno, me reconforta saber que puedo hacer preguntas complicadas al profesor, que puedo ir al detalle. Y me gusta saber que voy a obtener una respuesta, o al menos un 'lo miro y luego te lo comento'. El profesor no sólo debe manejar con soltura los conceptos que se están enseñando en clase, sino que debe saber más, mucho más. Es algo que ya comentó Deborah García Bello en este artículo, cuya lectura recomiendo totalmente.


Por eso creo que no todo el mundo debería poder enseñar química. Creo que alguien que haya estudiado Química, Farmacia, y carreras afines puede optar a ser un buen profesor de química si, además, siente pasión por lo que enseña. Y comento esto porque sé que es posible ser profesor de química habiendo estudiado otra cosa, al igual que es posible ser profesor de física habiendo estudiado química (cosa que tampoco me hace demasiada gracia y que he podido comprobar de primera mano). Hay otras cualidades que debe reunir un profesor, pero dado que estoy totalmente de acuerdo con el artículo de Deborah, creo que es más fácil hacer clic que volver a contar lo mismo aquí.


Voy acabando. Quiero decir que, dentro de los fallos que le veo a este sistema (que determina la valía de los estudiantes basándose en la puntuación obtenida en un examen, de forma más global) creo que la enseñanza de la química se podría mejorar mucho. La LOMCE, por lo que he leído, no parece solucionar nada. A día de hoy estamos lejos de tener una educación secundaria de la química decente, y curiosamente más por culpa de los que eligen los contenidos y asignan presupuestos que de los propios profesores y alumnos. Y me parece una pena que se les corten las alas así (tanto a unos como a otros), limitando a las pizarras la enseñanza de una ciencia tan llena de posibilidades y tan apasionante como es la química.

15 comentarios:

  1. absolutamente de acuerdo. Hace poco dimos unas charlas a chavales de Bachillerato. Cosas comunes que no entendían: por qué fuera de la Tierra hay los mismos elementos químicos y la misma tabla periódica que en nuestro planeta. No tenían ni la menor pista siquiera de cómo se hacían cosas como los análisis de metales, rocas, minerales o cualquier material. No se imaginaban la relación entre la configuración electrónica de los átomos y sus propiedades químicas. No tenían ni la menor idea de ninguna técnica usual, no ya en la práctica de la química, sino de la ciencia en general: desconocían completamente cosas como la cromatografía, la espectroscopía....Ahora, eso si, formular el 6,8-dietil-2-metilundecano lo sabían a la perfección. Desde luego no se les enseñó ni la más mínima introducción a la química. Luego nos extrañamos de la popularidad de aberraciones como la homeopatía...

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  2. Y....explicación usual de los profesores de bachillerato, algunos de los cuales estaban algo avergonzados de ver como sus chavales eran incapaces de entrar en el juego, debido a su desconocimiento: la presión de la Selectividad y la falta de tiempo para desarrollar ningún contenido.

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    1. Me suena más de lo que crees. Hace muy poco que pasé por esa etapa, pero por suerte a día de hoy casi todos disponemos de Internet y podemos aprender más allá de lo que cuentan los libros.

      Creo que el problema, más que ser de los profesores, los libros o los contenidos, es algo mucho más profundo: es algo inherente al sistema educativo. No a la LOMCE, a la LOE o a cualquier planificación superficial, sino a la propia estructura. Pero bueno, eso daría para escribir entradas enteras que no creo que encajen bien aquí. Ni yo tampoco me veo cualificado para escribir sobre un tema así sin recaer en la especulación.

      Gracias por tu comentario, César. Sigo leyéndote. ¡Un saludo!

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    2. Estoy de acuerdo. Creo que los estudiantes son víctimas (en un porcentaje alto, cuando sabes como hacerlo, entran en el juego y les encanta la Ciencia) de un sistema educativo que no educa y cuya estructura es un error en el que los profesores tienen las manos atadas y hacen lo que buenamente pueden. Pero, al fin y al cabo, el sistema educativo no es una obra divina, lo hacen personas, aunque las ramificaciones de éste sistema afectarían a todo el sistema que tenemos...creo que haría falta una revolución para cambiar cosas.
      En efecto, es un tema muy muy amplio y profundo, pero cuya realidad es la destrucción de la cultura científica, con los daños que eso conlleva y el círculo vicioso que crea: no se puede valorar lo que no se conoce y no se puede proponer un buen sistema de enseñanza cuando no se sabe cómo enseñar o no se ha recibido una enseñanza correcta. Y para nosotros como químicos, el resultado es que el público tiene una imagen totalmente equivocada de la química en el sentido mas amplio posible.

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    3. Coincido totalmente. No creo que a día de hoy haya alguien que tenga en su poder una receta infalible para crear un sistema educativo perfecto, si es que existe. Cada cual tiene su versión (y estoy seguro de que aquí hay más desacuerdo que otra cosa), y ahora vete a buscar la buena.

      Me parece una pena que haya que salir de los centros educativos para encontrarse con la maravilla de aprender sobre algo que te gusta. En bachillerato tuve que tirar de los libros de Asimov, de documentales y de otros autores que lo enfocaban de otra forma. Este año, en la asignatura de cristalografía (en la cual se pierde más tiempo estudiando la notación de Hermann–Mauguin que en estudiar otros asuntos) me sirvió bastante mirar tu blog para animarme. Además, la química que aprendí en el instituto no me hacía mucha gracia, más que nada porque tocas muchas ramas (de nuevo, de forma totalmente teórica) y no ves ninguna en profundidad. Vas a contrarreloj con la presión de selectividad, de acabar el libro (cosa que no se consigue casi nunca) y pensando más en la nota que en la propia química. Y es una pena.

      En fin. Me alegra ver que hay quien está de acuerdo. A ver qué dicen los demás.

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  3. Hola Manolo. Te he dicho por twitter que en una lectura vertical me había parecido un post en el que estaba de acuerdo. La lectura completa lo refrenda. En los enlaces que te he enviado y en alguno más del blog comento muchas de estas circunstancias. Falta de experimentalidad, hacer de los medios algo más importante que el fin, formación del profesorado... Es algo que muchos profesores creemos que hay que cambiar y el impulso desde la universidad puede y debe de ser importante. Y como habrás visto en mis post la educación primaria (y la formación de su profesorado) creo que es el comienzo!
    Hector

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    1. Buenas, Héctor. He leído ambos enlaces y te he comentado en tu blog. Allí te he dejado mi opinión sobre tus escritos, pero la puedo resumir en que estoy de acuerdo contigo.

      Gracias por pasarte por aquí y por comentar!

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  4. Coincido. Una reflexión bastante necesaria...

    Gracias, Manolo.

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    1. Nada, Dani. Seguro que no es la primera vez que alguien lo dice, de todas formas. Creo que todos somos conscientes de que hay que cambiar algo en la enseñanza de la química.

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    2. Un ejemplo, que tenía en mi antigua y ya abandonada versión de mi blog

      http://espiadellabo.blogspot.com.es/2013/03/respeta-la-quimica.html

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    3. totalmente de acuerdo con este post! pero no hay que olvidar la vocación del docente y de ahí la dedicación que se le ponga!! hay muchos profesores de universidad que saben explicar muy bien y tienen un dominio muy grande en lo que explican, sin embargo hay muchos catedráticos que no saben explicar ni transmitir conocimiento.Hay profesores sin un doctorado que son buenos profesores, incluso podrían serlo en primeros cursos de los grados Por lo que el valor de enseñar debe ser por un lado enseñar bien y saber profundizar en lo que se enseña y por otro lado la comunicación y la forma de enseñarlo.

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    4. @Cesar: lo leí en su día. Me parece un análisis más detallado de lo que yo sería capaz de escribir por aquí, y un post excelente.

      @Anónimo: claro, la vocación docente tiene mucho que ver. Ese es otro asunto que se podría desarrollar ampliamente. Sin embargo, en este artículo he preferido centrarme en otras facetas de este asunto (la enseñanza de la química).

      ¡Un saludo!

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  5. He encontrado esta página en otra que normalmente suelo leer , y mira como dicen mis niños ¡tú me has copiado!. Esto es algo que yo vengo diciendo desde que mis hijos van al colegio , desde pequeños hay muy poca práctica de todo . Yo estudié en Cuba y USA y noto mucho la diferencia ( en comparación con la época en que yo estudié) , allí no hay día que no se haga algo práctico , ya sea de una asignatura u otra , y en la carrera ,teníamos una semana de prácticas cada mes en fábrica ( soy Ingeniera Metalúrgica) . En fin , estoy de acuerdo contigo , a los niños hace falta hacerles mirar con ojos de ciencia porque está en todo nuestro alrededor . Cuando mi niño empezó a dar el ciclo de la agua y los sólidos , líquidos y gases , venía y repetía de memoria pero cuando le hacías preguntas no sabía , hasta que no comencé a hacer prácticas con ellos no entendieron realmente. La ciencia hay que tocarla con naturalidad desde pequeños y no es igual dictar un profesor las leyes de Newton o el Principio de Arquímedes , a hacerlo a través de ejemplos prácticos. No entiendo cómo teniendo tantos medios no se haga nada hasta tan tarde en la ESO.
    Saludos

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    1. Hola, Seoane. Ya sabía que lo que digo por aquí no es precisamente algo original: como puedes ver, hay mucha gente que está de acuerdo y que de hecho ya había escrito sobre el tema. No es un problema que pase desapercibido, sino que es bastante notorio, y cualquiera que se ponga a darle vueltas un rato acaba dándose cuenta. Es curioso cómo muchas de las cosas que se enseñan en la ESO y bachillerato que dan lugar a mucho juego ni siquiera se ven de forma práctica, aunque sea unos minutitos. En cualquier laboratorio de instituto, por pequeño que sea, hay una bomba de vacío de baja potencia. ¿Tánto cuesta meter un móvil ahí para comprobar que el sonido se transmite peor a bajas presiones y directamente no lo hace por el vacío? ¿Es tan complicado sacar un poco de sodio metálico, para que lo vean los alumnos? En fin. Se me ocurren mil cosas que se pueden hacer sin gastar mucho dinero, y es una pena que se limiten las posibilidades a base de meter prisa con el temario, selectividad, y demás.

      Veo que estamos todos de acuerdo en este tema. Es curioso. ¡Un saludo!

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  6. Muy buen artículo, completamente de acuerdo, de todos modos, en el grado en química hay una cosa que falla. En el laboratorio, te mandan sintetizar un compuesto que no tienes ni idea de que es y así solo sigues una receta (muchas veces se sigue la receta sin más ya que esa reacción aún no se ha explicado) pero sales del laboratorio sin saber lo que hiciste.

    Hay otras prácticas en las que sintetizas jabón, aspirina, nylon, poliestireno ... Y de esas siempre te vas a acordar, porque sabes que es lo que sintetizas.

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